En el suroeste de Antioquia, entre cafetales y cañadas verdes, se levanta una montaña que parece trazada con escuadra: el Cerro Tusa, una pirámide natural casi perfecta que domina el paisaje de Venecia. Sus laderas caen empinadas por más de cuatrocientos metros sobre el valle, y su cima, a unos 1.850 metros de altura, se pierde a menudo entre la niebla.
Hace unos cincuenta millones de años el magma que se enfrió bajo tierra, endurecido luego por la erosión, dejó al descubierto esta chimenea volcánica. Hace unos dos mil años sus laderas fueron un santuario: los antepasados de los zenufaná dejaron cuevas rituales, un altar ceremonial de piedra, caminos y petroglifos que aún se conservan en sus cuchillas.
Declarado área protegida local en 2017 y parque arqueológico y natural en 2019, el Parque Cerro Tusa protege 1.213 hectáreas de montaña, memoria y bosque: un lugar para caminar, observar y entender cómo la tierra y la gente han hecho juntas este paisaje.


