Sobre los cerros orientales, a 3.160 metros de altitud y unos 520 metros por encima de Bogotá, un santuario blanco corona la montaña y vigila la ciudad desde hace más de tres siglos. Monserrate es lugar de oración y peregrinación desde la Colonia, y también el mejor mirador de la capital.
La Virgen Negra o Nuestra Señora de Monserrate se venera aquí desde 1620, y el Señor Caído, desde 1906. La ermita original fue destruida por un terremoto en 1898, y la basílica actual, inaugurada en 1920, se levantó sobre terrenos que ocuparon una ermita, un monasterio de cartujos y otras construcciones religiosas. Al santuario se sube por un camino que existe desde 1650, por el funicular o por el teleférico, estrenado en 1954.
Entre el bosque de montaña, las tiendas de artesanías y los restaurantes de la cumbre, Monserrate une fe, historia y paisaje en un solo lugar.


