En el extremo noroccidental de Colombia, sobre el golfo de Urabá y a un paso de Panamá, un pueblo sin carreteras vive entre el mar y la selva. Capurganá participa de la exuberante vegetación chocoana de las estribaciones de la serranía del Darién, con comunidades vegetales de alta densidad de especies, y está rodeado de cerros cubiertos de bosque.
Sus playas de arena clara, sus aguas cristalinas y sus arrecifes de coral son un paraíso para el buceo y el esnórquel, mientras en la selva viven monos, aves y epífitas de gran belleza. Es territorio de comunidades afrodescendientes y del pueblo guna, que mantiene su cultura en las islas y costas cercanas.
Un destino de naturaleza sencilla, a la que se llega por mar o por aire y que invita a caminar, nadar y respetar.


