Al sur del Quindío, en el municipio de Génova, la cordillera Central desciende en una sucesión de bosques húmedos, cascadas y quebradas. En la vereda Pedregales Alto, sobre su vertiente occidental, los bosques suben desde los dos mil hasta los 3.500 metros y atraviesan varios pisos de vegetación.
Allí tiene su casa el loro coroniazul (Hapalopsittaca fuertesi), un ave endémica de Colombia en peligro crítico de extinción, que vive en una franja muy estrecha de la cordillera. Lo acompañan el perico paramuno (Leptosittaca branickii) y el perico frentirrufo (Bolborhynchus ferrugineifrons).
La Fundación ProAves creó la reserva en febrero de 2008, con una extensión de más de 250 hectáreas inscritas, en uno de los sitios donde es más fácil observar al loro. Su historia natural ha sido estudiada y dio origen a un plan de manejo y conservación de la especie.


