En la cordillera Central, en el departamento del Cauca, un volcán humea sobre un mundo de páramos y lagunas. Puracé, que en lengua quechua significa Montaña de Fuego, es el volcán más septentrional de la serranía de los Coconucos, una cadena volcánica con numerosas fuentes azufradas, aguas termales, innumerables lagunas y bosques de niebla.
El parque protege una de las mayores reservas hidrográficas del país: de sus páramos nacen ríos de la talla del Magdalena, el Cauca, el Caquetá y el Patía. En sus bosques y páramos viven la danta de montaña, el oso de anteojos, el tigrillo, el venado soche y el cóndor, entre frailejones y robles.
Con sus fumarolas, sus lagunas y su gente, Puracé es un parque de agua y de fuego, donde la montaña muestra su energía y su generosidad.


