En el altiplano cundiboyacense, entre Boyacá y Cundinamarca, el páramo de Rabanal extiende sus pajonales y frailejones por encima de los 2.700 metros, con lagunas que reflejan el cielo y neblina que se condensa sobre las hojas plateadas. Es uno de los grandes tejados de agua del centro del país.
De este macizo nacen las aguas que alimentan el embalse La Esmeralda, de la central hidroeléctrica de Chivor, los ríos Suárez y Moniquirá y la laguna de Fúquene. Abastece de agua a cerca de 300.000 personas, entre ellas los habitantes de Tunja, y sus aguas riegan más de un millón de hectáreas. Entre frailejones y puyas se han registrado 44 especies de aves.
Con 24.650 hectáreas repartidas entre seis municipios, el Distrito Regional de Manejo Integrado Páramo de Rabanal tiene un plan de manejo que deja cerca de 19.500 hectáreas, el 80 %, bajo preservación: una promesa de agua para las próximas generaciones.


