En el costado occidental de la cordillera Occidental, donde las nubes del Pacífico chocan contra la montaña, la lluvia es casi diaria y el bosque se vuelve una masa verde de musgos, helechos y orquídeas. Es el Chocó biogeográfico, una de las regiones más húmedas y biodiversas del planeta.
En esas laderas de El Carmen de Atrato, en el departamento del Chocó, se encuentra la reserva que debe su nombre a dos aves que solo viven en esta parte del mundo: la tángara de Tatamá (Bangsia aureocincta) y la tángara aurinegra (Bangsia melanochlamys). El bosque guarda más de 250 especies de aves, además del oso de anteojos y el puma.
La Fundación ProAves creó la reserva en septiembre de 2010, sobre un rango que va de los 1.100 a los 3.300 metros de altura, para proteger el hábitat de esas dos tángaras y de otras especies amenazadas del Pacífico colombiano.


