A las afueras de Ibagué, la capital musical de Colombia, la cordillera Central se abre en un cañón profundo por el que baja el río Combeima desde las nieves del Nevado del Tolima. En unos kilómetros el paisaje pasa de las calles de la ciudad a los bosques de niebla, los cafetales, las paredes de roca de hasta noventa grados y las cascadas que cuelgan de las laderas.
El río recorre unos 55 kilómetros desde su nacimiento en el nevado, a más de cuatro mil doscientos metros de altura, hasta su desembocadura, y su cuenca de unas 27.000 hectáreas surte de agua a Ibagué. En el cañón se cuentan unas cincuenta cascadas, y en sus bosques se refugian el oso de anteojos, el cóndor, el zorro y las águilas, entre frailejones, moras y lulos.
Con un clima promedio de 17 °C y a solo 18 kilómetros del centro de la ciudad, el Cañón del Combeima es uno de los símbolos de Ibagué y un lugar para caminar, escalar, montar a caballo y observar aves, en el límite con el Parque Nacional Natural Los Nevados.


