En las alturas de Santa Elena, al oriente de Medellín, la quebrada Piedras Blancas baja entre bosques de niebla, pinos y robles hacia un embalse que refleja el cielo del altiplano. Es un paisaje de montaña húmeda donde cada muro de piedra y cada camino cuenta una historia.
El área conserva una de las huellas más completas de la transformación del paisaje por sus antiguos pobladores: salinas, canales de riego, campos de cultivo cercados, muros de contención y redes de caminos que reúnen épocas prehispánicas, coloniales y republicanas. Algunas construcciones y campos podrían tener unos 2.900 años de antigüedad.
Declarada Bien de Interés Cultural de la Nación en 1998 y Área Arqueológica Protegida por el ICANH en 2019, hoy convive con el Parque Ecológico Piedras Blancas, cerca del Parque Arví: un lugar para caminar, remar y leer el paisaje como un libro de historia.


