En el occidente de Antioquia, en lo alto de la cordillera Occidental, un páramo casi desconocido se esconde entre la niebla. Es el páramo de Frontino, también llamado del Sol, un territorio de frailejonales, arbustales y bosques altoandinos que todavía se conoce poco, pero que los estudios existentes ya señalan como un área de enorme relevancia para la conservación.
Su aislamiento ha protegido una vida singular: plantas y animales de alta montaña, entre ellos numerosas especies endémicas, y una fauna del suelo que apenas empieza a describirse. Los frailejones, las bromelias y los musgos retienen la humedad de las nubes y la entregan a las quebradas que abastecen a las comunidades.
Un páramo que todavía guarda secretos, y una invitación a conocerlo con respeto y a protegerlo antes de que se pierdan.


