En el nororiente del país, donde la cordillera Oriental desciende hacia la frontera con Venezuela, la selva se resiste a desaparecer. El Parque Nacional Natural Catatumbo Barí protege 158.125 hectáreas del último relicto de bosque húmedo tropical de la región, entre cañones, ríos y montañas cubiertas de niebla.
Allí conviven especies de la selva baja y del bosque subandino: el jaguar y la danta, el oso de anteojos, el venado soche, la guagua y el zorro perruno, y en los últimos años se ha reportado incluso el cóndor de los Andes. Es un parque con gran cantidad de especies endémicas, uno de los más completos del país, y el territorio de los indígenas Barí.
Creado en 1989, Catatumbo Barí es a la vez refugio de biodiversidad y hogar de un pueblo ancestral: un lugar donde conservar la naturaleza es también proteger una cultura.


