En el suroeste de Antioquia, sobre el macizo volcánico del Páramo del Sol, la cordillera Occidental se eleva por encima de los tres mil metros y la niebla casi nunca se va. En esas laderas empinadas de la vereda El Chuscal, en Urrao, se conserva una de las muestras de páramo mejor preservadas del país.
Entre robledales de roble andino (Quercus humboldtii), chaparrales de Polylepis quadrijuga y frailejones vive el colibrí del sol (Coeligena orina), una joya endémica de Colombia que fue vuelta a registrar en 2004, junto con el tororoi de Urrao (Grallaria fenwickorum), la cotorra montañera y el oso de anteojos (Tremarctos ornatus).
La Fundación ProAves creó la reserva en 2005 para proteger ese hábitat. Hoy, con más de 700 hectáreas inscritas como reserva natural de la sociedad civil, es un refugio para especies que no existen en ningún otro lugar del planeta.


