En lo más alto de la cordillera Central, entre el Valle del Cauca y el Tolima, una cadena de riscos afilados se levanta sobre páramos extensos y cinturones de selva andina. Es el Parque Nacional Natural Las Hermosas, un territorio de altas cumbres, niebla y agua.
Allí se cuentan más de 300 lagunas de origen glaciar, como Las Mellizas, Santa Teresa, Las Truchas y La Rusia, que alimentan cientos de ríos pequeños. Por valles boscosos y sabanas, esas aguas bajan hasta Tuluá, Palmira, Buga y Chaparral, cuyos habitantes dependen de ellas. En sus bosques y páramos viven el oso de anteojos, la danta de montaña y el puma, especies amenazadas que encuentran aquí un refugio.
Con unas 150.000 hectáreas, Las Hermosas es una gran fábrica de agua de la cordillera Central: un lugar para caminar con respeto y para recordar que el agua de las ciudades nace en los páramos.


