En el litoral Pacífico de Nariño, donde los ríos se abren en delta y las mareas entran kilómetros tierra adentro, el paisaje se mueve al ritmo del agua: dos veces al día el mar sube, cubre las raíces y retrocede, y la tierra se inunda y emerge. Así es el Parque Nacional Natural Sanquianga, un reino anfibio de manglares, esteros y playas.
Sus manglares, con árboles de magnífico porte y un dosel de 40 a 50 metros, y junto a ellos crecen natales, naidizales y guandales. En sus aguas viven tortugas, como la golfina (Lepidochelys olivacea), y también pelícanos, garzas, moluscos, camarones y peces que alimentan a las comunidades.
Con unas 80.000 hectáreas, Sanquianga es también territorio de comunidades afrodescendientes cuyos cantos, arrullos, alabaos y fiestas muestran la hondura de su relación con el mar y con la selva.


