Al norte de Bogotá, la sabana se eleva en cerros fríos y neblinosos que forman el complejo de páramos de Guerrero. Cerros como Socotá, Santuario y Colorado, páramos como Napa, Alto y Guargua, la laguna Verde y las cuchillas de El Tablazo hacen un paisaje de pajonales y frailejones donde nace el agua de muchos pueblos.
El complejo se extiende por las zonas altas de Carmen de Carupa, Tausa, Zipaquirá, Subachoque, Cogua, Pacho, San Cayetano y Susa, con lagunas, turberas y un subpáramo donde se mezclan los frailejones con los arbustos andinos. Es un páramo de origen glaciar, moldeado en el pasado por el hielo y hoy dedicado a regular el agua y a alimentar ríos de la sabana.
El Páramo de Guerrero es un territorio de montaña a pocas horas de la capital, un llamado a cuidar el agua en su fuente.


