En el sur de Córdoba, donde el río San Jorge y el Cauca se reparten sus aguas en un laberinto de caños, islotes y ciénagas, el pueblo de Ayapel se asoma a un lago somero que cambia de tamaño con las lluvias. Entre sus orillas de buchón y bosque inundable, las lanchas de los pescadores serpentean entre garzas que blanquean la superficie.
Es el complejo cenagoso de Ayapel, un humedal que pasa de unas 15.000 hectáreas en el verano a cerca de 40.000 en las lluvias. En él se han registrado 194 especies de aves, 64 de ellas migratorias que llegan de Canadá y de Estados Unidos, 46 de peces, 31 de mamíferos, entre ellos el manatí, y 17 de reptiles.
Designado humedal Ramsar de importancia internacional en 2018, con más de 54.000 hectáreas, la ciénaga de Ayapel es una despensa de pesca y una fábrica de agua para el Caribe colombiano: un paisaje para recorrer en lancha y para cuidar.


