SERRANÍA DE LA LINDOSA

Patrimonio Arqueológico

Al sur de la Orinoquía, donde la selva amazónica se encuentra con la sabana, la Serranía de La Lindosa levanta una cadena de paredones, cañones y torres de roca que parece guardar la memoria de la selva. A una hora de San José del Guaviare, sus muros de piedra se vuelven páginas abiertas del tiempo.

En ellos, miles de pinturas de ocre rojo cuentan cómo vivieron, cazaron, pescaron y celebraron los pueblos que habitaron la región. Se calculan unas 7.000 pinturas en más de 60 paredones y, solo en Cerro Azul, 16 grandes paneles con tortugas, peces, jaguares y monos, junto a figuras que algunos investigadores creen ver como animales de la Edad de Hielo.

Desde 2018, 893 hectáreas de la serranía son Área Arqueológica Protegida, dentro de una reserva forestal de 28.224 hectáreas donde confluyen bosques andinos, sabanas de la Orinoquía y selvas amazónicas. Es una de las mayores concentraciones de arte rupestre del mundo y un territorio vivo donde el pasado todavía conversa con la selva.

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