VENTANAS DE TISQUIZOQUE

Atractivo Natural

En el sur de Santander, donde la cordillera Oriental se pliega en cañones verdes y cafetales, una montaña de roca clara guarda una ventana abierta en su vientre. Por ella, la quebrada La Venta se arroja al vacío y se desgrana en cascadas que ruedan por el farallón, a pocos kilómetros del pueblo de Florián.

Las Ventanas de Tisquizoque son una cueva que atraviesa la montaña. El agua la ha labrado durante milenios y la ha adornado de estalactitas, pozos y salas de piedra, con tres caídas sucesivas rodeadas de neblina, helechos y bosque. Una leyenda atribuye el nombre al cacique Tisquizoque, que prefirió el abismo a la conquista.

Florián, la ciudad de las ventanas abiertas, cuida este rincón entre sus cafetales, lulos y cacaotales. Un sendero corto con puentes y escaleras lleva hasta la boca de la cueva: un lugar para asomarse con respeto a una de las curiosidades geológicas más singulares de Santander.

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