Allí donde los Andes se despiden y comienza el horizonte infinito de la Orinoquía, la Serranía de Manacacías despliega un mar de pasto que ondula bajo el viento llanero. Es la segunda sabana tropical más grande de Suramérica, un paisaje donde el cielo parece más ancho que la tierra.
Entre bosques de galería y palmares serpentea el río Manacacías, que dibuja playas de arena blanca y guarda en sus aguas al delfín rosado. Sus caños, lagunas y humedales sostienen 12 ecosistemas estratégicos, por donde caminan la danta, el jaguar y el chigüiro, y sobre los que vuelan más de cuatrocientas especies de aves, decenas de ellas viajeras que llegan desde tierras lejanas.
Declarado el 2 de diciembre de 2023, este territorio de 68.030 hectáreas es el parque nacional natural número 61 de Colombia y el primero en nacer en nueve años. Es un santuario que apenas comienza su historia: una promesa de agua, de vida y de sabana libre para las próximas generaciones.


