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La Orinoquía Colombiana es una inmensa llanura, como un mar. Una bella alfombra de pastos cubre su superficie. Al horizonte se levantan unas pequeñas islas de bosque más conocidas como Morichales.
Los corredores de bosque siguen los ríos caudalosos y mansos, quebrados y violentos. Ocasionalmente sobre las extensas llanuras emergen moles de rocas oscuras, desnudas y coronadas de arbustos. En definitiva un extenso paraíso llano único en su género y una de las regiones más hermosas de la patria.
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DEPARTAMENTOS QUE ABARCA:
Meta, Vichada, Arauca, Casanare, Guainía, Guaviare y Vaupés.
LIMITES:
Los ríos Arauca y Meta, al norte; el río Orinoco, al oriente; la cordillera Oriental, al occidente; y la región amazónica, al sur.
EXTENSION:
310.000 km2
PORCENTAJE DEL TERRITORIO QUE OCUPA:
: 23% del territorio nacional.
SUBREGIONES:
• Llanos del Casanare y Arauca: Se destaca la explotación petrolera en Saravena, Caño Limón y Cusiana.
• Llanos de San Martín o del Ariari: Se extiende entre las cordilleras Central y Occidental y constituye una de las principales zonas agroindustriales del país.
• Serranía de la Macarena: Zona montañosa localizada al norte.
• Llanos de Vichada: Cubiertos de matorrales y bosques de galería, además de estepas en el noroeste.
CARACTERISTICAS GENERALES:
La Orinoquía tiene muchos rasgos afines con la Amazonia. Las áreas marginales del norte de la selva amazónica ocupan la misma estructura geológica de la Orinoquía. La historia de la distribución geográfica de sus animales y plantas también tuvo episodios comunes; en las épocas secas del Pleistoceno, la sabana ocupó territorios que la selva cubría en tiempos húmedos y la selva desplazaba porciones de sabana durante las fases húmedas. Estos eventos facilitaron la expansión de las áreas de distribución de muchos organismos que hoy se encuentran en ambos ambientes.
Como en Amazonia, el clima de la Orinoquía también es cálido, pero la estacionalidad es más definida y el período seco más acentuado.
Durante el verano, la sequía se apodera de la sabana. Se secan los pastos, pierden sus hojas algunos árboles y, en los playones que dejan al descubierto los ríos, el suelo se agrieta. Los grandes ríos quedan reducidos a láminas angostas de agua, que fluyen con dificultado quedan atrapadas formando charcas. En invierno crecen los ríos y no alcanzan a desplazar los grandes volúmenes de agua que reciben. Se inundan entonces grandes áreas de sabana y la cuenca del Orinoco semeja un lago.
En lugar de selvas, en la Orinoquía predominan sabanas de hierbas. Su diversidad de plantas es mucho menor que la del Amazonas y aumenta un poco hacia el piedemonte de la cordillera Oriental y en la zona de transición del río Guaviare. La Orinoquía colombiana se extiende desde el norte de los ríos Güejar y Ariari, siguiendo el curso medio del Guaviare y el río Vichada, hasta el río Orinoco al oriente y al sur de los ríos Arauca y Meta. Gran parte de Venezuela pertenece a las sabanas que baña el Orinoco y sus afluentes.
Los pastizales cubren aproximadamente 1/4 de la superficie de la tierra. Se encuentran naturalmente en las pampas y campos de la porción sur de América del Sur, en los llanos del Orinoco, en las praderas de América del Norte, las estepas de Asia Central y las sabanas al oriente y al sur de Africa. Generalmente son áreas de gran fertilidad, cubiertas por gramíneas, una de las familias más numerosas de pastos, con cerca de 10.000 especies.
Al contrario de lo que parecen, las gramíneas no son plantas primitivas sino son muy evolucionadas. Sus aladas semillas las dispersa el viento. Requieren mucha luz, pero a muchas especies puede bastarles un suelo con muy pocos nutrientes. Sostienen una enorme diversidad y abundancia de animales: los grillos comen sus hojas, los cucarrones chupan la savia, hay escarabajos que ramonean las hojas muertas, además de termitas, hormigas y otros insectos.
Esta fauna minúscula y abundante es aprovechada como alimento por gran parte de los vertebrados del llano; la mayoría de las aves, la mayor parte de los lagartos, ranas y murciélagos y un buen número de los mamíferos incluyen una parte importante de insectos en su dieta.
Los osos hormigueros gigantes son uno de los ejemplos más notables de animales exclusivamente insectívoros. Tienen el tamaño de un perro grande; la cabeza alargada, curva la boca, pequeños los ojos y las orejas; muy larga y pegajosa la lengua, adaptada para adentrarse en los termiteros y hormigueros y extraer los insectos con que se alimenta. Su cola es grande y frondosa, como una hoja de palmera. La visión no es muy aguda, tampoco el oído, pero un olfato excelente les permite encontrar los termiteros. Con garras poderosas puede destrozar las paredes de estos edificios de celulosa, para introducir su lengua. Se calcula que comen unas 30.000 termitas diarias. Los armadillos también comen termitas y hormigas. Aunque no son tan especializados como los osos, los cachicamos o armadillos gigantes excavan grandes túneles, ayudados por la armadura de su espalda y sus garras poderosas semejantes a puñales, llegan hasta el corazón de los termiteros. También comen hojas y frutos, además de otros insectos que pasan sus primeros estadios de desarrollo bajo la tierra, como algunos escarabajos.
Las lechuzas sabaneras o mochuelos, utilizan algunos de los túneles abandonados por los armadillos para hacer sus nidos, aunque también pueden cavar sus propios huecos. Uno de los espectáculos frecuentes de la sabana lo ofrecen estas lechuzas, que se paran como centinelas en la entrada de sus nidos, oteando el horizonte con sus grandes ojos amarillos. Su dieta principal consiste también en insectos. Otras aves comunes en la sabana son los caracaras, que se alimentan de insectos y de culebras y pequeños lagartos.
Tres grandes unidades conforman la Orinoquía: la altillanura al sur del río Meta, los llanos del Arauca y Casanare y el piedemonte llanero.
La Orinoquía o altillanura colombiana es generalmente una altillanura de topografía plana, más o menos disectada. Sus suelos, con excepción de algunos bajos inundables, son extremadamente pobres en nutrientes. Predomina la vegetación de sabana natural, alterada por quemas frecuentes y sucesivas, provocadas muchas veces por los ganaderos que luchan contra el endurecimiento de los pastos y buscan brotes tiernos para apacentar sus ganados. Las matas de monte y los bosques ribereños tienen gran afinidad con la catinga amazónica, una selva que se desarrolla sobre suelos de arenas, pobres en nutrientes y con frecuencia inundables.
Grandes áreas de las llanuras de Casanare y Arauca se inundan durante los períodos de lluvias y ofrecen una serie de ambientes apropiados para las aves acuáticas. Además de la sabana natural, comprenden franjas importantes de bosque ribereño y esteros, que pueden permanecer inundados la mayor parte del año. Hay antiguos médanos o dunas, que configuré el viento durante las épocas secas del Pleistoceno. Los cubren asociaciones de herbáceas y plantas leñosas.
En el piedemonte de la cordillera Oriental, se desarrolla una selva húmeda de árboles de gran porte, con agua abundante o casi abundante durante todo el año. Un gran porcentaje de su flora es común al Amazonas. Hacia el norte disminuye la abundancia y la diversidad y aparecen algunas plantas comunes con la llanura del Caribe, como dividivi y guamacho.
Al norte del río Vichada, siguiendo el curso de los bosques ribereños, penetran algunos animales y plantas típicamente amazónicas, como los micos viuditas, de hábitos monógamos e impresionantes voces intimidatorias, las oropéndolas, que hacen grandes nidos y los cuelgan de los árboles y el caucho, que secreta un látex muy codiciado.
La fauna de las sabanas carece de animales característicos de las pampas argentinas y los campos rupestres brasileros. No hay grandes aves corredoras ni roedores minadores como los topos. También difiere de las sabanas africanas; con excepción de algunos venados que entraron por el istmo centroamericano y colonizaron la Orinoquía, no hay grandes ciervos ni otros herbívoros que puedan recordar a las cebras, ni animales que se alimenten de los brotes tiernos de los árboles dispersos en la sabana, como los elefantes o las jirafas. La fauna más característica de la Orinoquía, tal vez, la constituyen los cachicamos sabaneros, el marsupial Lutreolina crassieaudata y el guérere. La Orinoquía carece de peces pulmonados del grupo Lepidosiren y del género Arapaima de la familia de los osteoglósidos.
El poblamiento de los Llanos se remonta a unos 40.000 años antes de nuestra era. Como evidencias de aquel poblamiento temprano se han encontrado herramientas toscas de piedra, asociadas con huesos quemados y fracturados de mastodontes, perezosos gigantes, tigres dientes de sable, etc, en el noreste del Brasil. Muy probablemente, en un clima semejante al presente, los bosques de galería favorecieron la migración de bandas de cazadores nómadas, a lo largo de los ríos, desde el Darién, siguiendo la llanura del Caribe, hasta la porción norte de la Amazonía. Posiblemente en épocas precolombinas la población indígena de la Orinoquía fue más densa y mantuvo intercambios económicos importantes.
Durante la Colonia se desarrollaron centros urbanos relativamente importantes como Tame y San Juan de los Llanos, que después decayeron. En los últimos 30 años y especialmente durante los años 80, el auge económico subsidiado por la coca, unido al crecimiento demográfico en zonas de colonización, al desarrollo de ciudades como Villavicencio, Arauca y Yopal y a la exploración y explotación petrolera, ha propiciado la expansión de los frentes de colonización de la Orinoquía. El latifundio, la agricultura y la ganadería también han contribuido al incremento de la demanda de tierras para la expansión de las fronteras agropecuarias a expensas de las sabanas y las selvas.
Los indígenas macaguanes de Arauca vivían, hasta 1950, en relativa independencia y autonomía, cuando la colonización del piedemonte llanero y amazónico no era muy fuerte. Posteriormente, los procesos de colonización y las exploraciones y explotaciones petroleras pusieron estas etnias en peligro. Los macaguanes o hitnu, fueron invadidos paulatinamente por 300 familias de colonos.
Actualmente tienen una reserva de 19.000 hectáreas, que comparten unas 250 6 300 personas. Saben muy poco español y casi desconocen la cultura de los blancos. No manejan dinero y no tienen claridad sobre la propiedad que el derecho les confiere sobre las tierras que han habitado y que dejarán cuando desaparezcan. Los conceptos de pro piedad sobre la naturaleza no han permeado su mundo imaginario; tampoco su mundo real.
Los cuiva, tribus nómadas del Llano, también están amenazados. La expansión de los frentes de colonización los ha replegado hacia territorios cada vez más pequeños, sobre los que deben ejercer una presión muy concentrada, que degrada los frágiles ecosistemas y amenaza la supervivencia de los recursos que requieren para vivir dignamente. La Orinoquía comprende ecosistemas muy frágiles y vulnerables, que se degradan fácilmente cuando se someten a usos inadecuados.
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